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jueves 13 de agosto de 2009

Las mujeres también disfrutan ver porno


Hace un par de días veía un video porno en un canal gratuito en Internet donde la gente puede subir sus propias grabaciones amateurs. También sirve como escaparate para que websites de paga se promocionen.

Me gustan los videos porno, pero no soy una gran coleccionista porque me gustan más los amateurs. En mi estudio, ese día por la noche, miraba a mi lap top y tecleaba en el buscador de este sitio palabras como "trío", "latina", "hombre de color", "penetración doble" y mi favorita: "amateur". Estos últimos son mis videos preferidos. Quizá porque me parecen más naturales, más reales, menos ficticios, que muestran cuerpos verdaderos y con actitudes más comunes.

Al menos les creo algunas caras de placer. No retratan a una mujer de uña y pestaña postiza, con un alaciado perfecto (que a pesar del sube y baja, y del voy y vengo, no se le mueve un cabello), tiene un rubio platinado con un brillo espectacular, sin mancha alguna (sé que las actrices porno blanquean su zona genital con láser), con un maquillaje de alfombra roja, un cuerpo envidiable, lipstick indeleble y, claro, sonrisa de placer.

Las mujeres en la mayoría de las pelis porno, enmarcadas en historias totalmente fuera de la realidad, están allí, haciendo unos nudos sensacionales con su cuerpo -dignos de cualquier gimnasta olímpica-, mirando siempre a la cámara con el cuerpo hacia el otro lado y en un verdadero malabar que me hace pensar de manera irremediable si a las pobres no les dolerá más el cuello que otra cosa una vez que el director grite ¡corte!

¿Alguien se ha puesto a pensar en el cuello de las actrices porno? ¿Les untarán un poquito de árnica? Pobrecitas, ¿no?

El tema es que no escurre en su rostro una gota de sudor. Y mientras un hombre musculoso con un miembro grande y grueso, hace con ella cuanta cosa venga a la imaginación, ella estalla en gritos. Uno, dos, tres, cinco, siete. Como para envidiar su éxtasis. Y aunque muchos de los varones creen que ese placer existe así, a la mayoría de las mujeres no mucho de todo eso nos excita.

Claro, tampoco es que uno permanezca inamovible como un bloque de hielo ante esas imágenes. Digo, a mí por algo me gusta verlos. Me erotizan, me dejan saber qué hay de nuevo en la industria y con qué nuevas perversiones los hombres se excitan.

Y, sí, debo confesarlo, todas las veces mi vagina se humedece. Si los veo sola, me toco lenta y suavemente, en mi estudio, para luego terminar con algún juguete en mi recámara y luego dormir plácidamente; si los veo en compañía, nunca me entero del predecible final: el semen en la boca de ella, en su pecho, en su rostro, en sus labios, cualquiera de los dos.

A pesar de que el porno también nos humedece, a las mujeres no nos inspira del todo. Me parece, además, que todavía hay cierto freno femenino para mirar porno porque tenemos razón, el porno no se hizo para nosotras.

El otro día leí una entrevista con tres actrices porno españolas que llegaron a la industria, como todas, por casualidad. Coincidían en que mientras más humillantes para las mujeres sean esas escenas, mientras el hombre pueda tener y saberse dueño del control de la acción y menos románticas sean, las pelis son más exitosas. Claro. Son dirigidas por hombres y van dirigidas a un público del mismo género.

¿Y nosotras? ¿Nadie le ha dicho a los directores que las mujeres somos mayoría y que con un buen producto podríamos ser grandes consumidoras? Y que... ¡También nos interesa el sexo¡

Recordaba el caso de una directora y ex actriz sueca de cine porno, radicada en Barcelona, Erika Lust, que es hasta el momento una de las pocas mujeres que ha tomado las riendas en la industria porno. Tiene un libro que se llama "Porno para mujeres" y cortometrajes porno que cuentan historias. Obvio, el final no es "y vivieron felices para siempre". Digo, hay sexo duro, pero también amor y por lo menos historias reales y excitantes para nosotras.

Quizá esa es una de las cosas que las pelis porno no nos han enseñado. No se lo dicen a los adolescentes que las miran por primera vez y creen que así debe de ser. Lo que no han dicho es que el sexo salvaje, el sexo duro, el apasionado hasta la médula, el sexo de porn star, puede ser también un sexo enamorado.

Un sexo en el que, con dolor de cuello incluido, sea válido decirle a la otra persona que se le ama, y saber que se puede tener tranquilamente cinco, siete, nueve orgasmos sin que exista humillación. Que uno puede tener un sexo de película siendo parte del placer, haciendo uso de él y no solamente la que lo provee.

Yo, la verdad, aunque soy perfeccionista para casi todo (sí, díganme chocante), a la hora del sexo prefiero que el sudor escurra, que la pestaña se enchueque, que la uña se quiebre, que las carnes se agiten, que el copete se mueva, que la rodilla se raspe, que rechinen los huesos, que me dé un calambre, que la sábana se empape, que la cama se mueve, que los vecinos de abajo me odien y que, al final, sin tener la perfección y belleza de Jenna Jameson o la perversión de Sylvia Saint, pueda decir que el mejor porno es siempre el que uno inventa, el que se recrea para un auditorio compuesto por dos personas, en lo íntimo de una alcoba.

Nina: http://de10.com.mx/sexualidad.html

viernes 10 de octubre de 2008

Buenas razones para tener sexo

El sexo, es malo, pecado, sucio, indecente, inmoral... etc. Esas palabras son con las que inconscientemente nuestro cerebro asocia el sexo. Miles de años de "moralina"consiguieron ese efecto. Pues una M. para la moralina, el sexo es una de las mejores medicinas naturales que existen.

Es un potente antiestresante al reducir la presión sanguinea y relajar la mente (mientras coges te olvidas del mundo). Su práctica segrega endorfinas, que reducen los dolores leves. Quema calorias a razón de unas 90 por cada media hora de práctica. Tener sexo al menos dos veces por semana incrementa la inmunoglobulina, que nos previene por ejemplo de la gripe. Previene infartos ya que el ejercicio fortalece los músculos del corazón. Aumenta la autoestima al sentirte querido o deseado. Las oxitoxinas que genera la práctica del sexo mejora todo lo que de negativo pueda tener la menopausia, la liberación de oxitoxinas, además favorecen un sueño placentero. Y para finalizar, es bueno para las mujeres porque el ejercicio que les obliga a hacer su práctica les viene bien en el futuro ya que ayudan a prevenir la incontinencia urinaria. Y aún hay más, todo es cuestión de buscar.

En estas cosas siempre hay quien pone el punto humoristico (si no fuese por lo que duele): resulta que el sexo es un buenisimo descongestionador nasal en caso de resfriados, pero para los hombres, las mujeres es mejor que sigamos congestionadas. Es que el estudio lo realizaron en la universidad de Tabriz (Irán).

Para terminar, les puedo decir que es totalmente falso que el exceso de sexo nuble la vista, yo he tenido muchisimo sexo desde joven y tengo una vista estupenda.

Si él te deja por otra


Hoy el novio dejó a una compañera de trabajo, la dejó por otra llevando casi dos años de relación. A ella se le vino el mundo encima. Para ella el mundo ya no tenía sentido, se sentía fracasada, derrotada, humillada y no paraba de preguntarse el por qué.

Yo la comprendo, a mi también me dejaron en su momento (no pudo soportar, el pobre, que yo fuese puta. El se lo perdió) y los sentimientos fueron muy parecidos a los de esta chica, no creo que sea quien para aleccionar a nadie, pero si creo que puedo reflexionar sobre ello desde mi experiencia pasada.

Supongo que mi caso fue más leve, no me dejaba por otra (ese es el quid de la cuestión) como en este caso y el que te dejen por otra casi seguro que duele más y sin embargo, si lo piensas... no es que te deje, solo cambia su elección, el noviazgo es para eso ¿no?

Pienso que es mejor que la haya dejado ahora y no que, a los siete u ocho años, la deje porque se equivocó o... igualmente la deje por otra. Cuando nos dejan (me refiero a la pareja) tendemos a pensar que todo se acaba y la verdad es que... todo vuelve a comenzar.

Millones de oportunidades, que quizás habíamos descartado en un pequeño sacrificio por nuestra pareja, están ahí, esperandonos a la vuelta de cada esquina, millones de futuras parejas y posibles amores, quizás incluso mejores que la que teniamos.

Creo que en esto de las relaciones de pareja fallamos en algo básico: consideramos que la otra persona está enamorada y tendemos a creer que somos imprescindibles para ella, evidentemente no es así y en el momento que sabemos de nuestra "prescindibilidad" nos desmoronamos.

Cuando sucede esto, no creo que lo más inteligente sea torturarnos con el "¿en que hemos fallado?", no hemos fallado en nada, absolutamente en nada, sencillamente apareció otra persona que le gustó más ¿no es demasiado pretencioso pensar que somos la mejor elección para alguien habiendo en el mundo más de seis mil millones de personas? Hay que aprovechar la oportunidad para aprender. Estas crisis, generalmentenos hacen más sabias y más fuertes y con ese bagage estaremos mejor preparadas para lo que pueda venir.

Quizás en los comentarios tengais la amabilidad de contar si alguna vez os dejaron por otra persona y lo más importante ¿como lo superasteis? a lo mejor a alguien le sirve de ayuda leer otras experiencias.

Una cosa si tengo clara, en estos casos es bueno tener un hombro sobre el que llorar.

viernes 26 de septiembre de 2008

¡Amas de casa jóvenes y cachondas!

Los que vivan, o hayan vivido, en pareja saben a lo que me refiero: tu chica está en tanguita en la cocina lavando los trastes, o planchando la ropa en sostén, o a cuatro patas y culo en pompa lavando el baño entre canturreos... eso nos pone cachondos, nos acercamos por detrás y le damos una palmadita en una nalga o le agarramos las tetas sin avisar. Su respuesta:

 

Oh, tonto! Déjame acabar aquí... ¿Por qué no me ayudas con la cocina y acabamos antes?

 

Eso aún nos pone más burros e intuimos que sus braguitas ya deben estar empapadas. Ah, y que cuando antes acabemos en la cocina antes echaremos el "palito" más excitante de toda la semana. ¿A poco no se te antojan éstas muñecas?

 

                        


¡Y lo que más excita, en un momento dado, es que no son las mujeres de uno!

O muy tonta o muy puta

Hay que ver como somos algunas de tontas. Una amiga se separó hace cosa de un par de años de su marido (él se fue con otra), un medio macarrote pendenciero, putero, bebedor, etc. vamos que las tenía todas y unas pocas más. El vive su vida, folla con otras y... de cuando en cuando con ella.

 

No veo nada anormal en que dos personas que vivieron unos años juntas compartan de cuando en cuando, si les apetece momentos de cama, se recuerdan viejos tiempos y a lo mejor, más libres, hasta se lo pasan bien, no lo se, no he vivido la experiencia.

 

Pero el caso es que mi amiga, hace ya un tiempo, se hartó de ser usada, él llegaba, la follaba, la trataba de puta para arriba y hasta que se le ocurría volver otra vez. Ella pobre idiota, seguía enamorada del camandula y confiaba que así, a lo mejor, regrasaría a sus brazos.

 

Como digo se hartó y hace unos meses (me entero hoy mientras me lo cuenta medio sollozando) le dio una especie de ultimatum: "si te gastas el dinero en putas a mi me pagas también" (ella no anda muy bien de dinero). Él (tiene dinero) me da la sensación de que vio la posibilidad de humillarla (aún) un poco más.

 

Resolvió pagarle pero... bajo sus condiciones: si él viene a follar (a lo mejor a las cinco de la mañana borracho como una cuba) y ella se lo hace bien, a lo mejor, si lleva dinero, le paga algo y si no... le paga otro día. A veces llega y le tira cincuenta euros (otros días veinte o... diez) y le dice "chupamela puta" y ella... agarra los cincuenta euros (o menos) y... se la chupa.

 

Le pregunto por curiosidad cuando ganó hasta la fecha con esa tontería (por decirle una palabra suave): entre dinero, algún que otro regalo (le paga en especias también, minifaldas, medias, bolas chicas... cualquier cosa que sirva para hacerla más puta aún) y alguna cena la cosa no debe de llegar a seiscientos euros.

 

Me dieron ganas de explicarle como se trabaja en el negocio de la putería, cuanto se gana, como se cobra, como se pasa de ciertos clientes pero... resulta que le da morbo, así que me callé la boquita y mentalmente le dije "jodete, imbécil", encima tiene un cuerpazo y una cara de angel que para a los hombres por la calle, la muy idiota.

viernes 19 de septiembre de 2008

Entrevistando prostitutas




Por lo que ustedes quieran: por desintegración familiar, por decepciones amorosas, por necesidad o por simple gusto, el hecho es que ahí están. Ejerciendo en plena vía pública el oficio más antiguo del mundo. Esto de ningún modo es una crítica, simplemente es un intercambio de palabras con algunas de ellas y como tal te lo presento. Algunas descripciones y respuestas son “subiditas de color”. Advertido(a) estás.

Las encontramos menos caras o muy baratas. Cerca de los mercados, como es el caso de la Ciudad de México, en la zona del mercado de La Merced o San Pablo.

-¿Por qué andas en esto? – preguntamos a una bonita chica de cuerpo lujurioso y cara de inocencia, que junto con otras chamacas, casi niñas, monta guardia en una esquina a dos cuadras de La Merced, en espera de clientes.
-¡Ay! “mano”, qué pregunta. No ha de ser por gusto, - mastica su chicle y nos ve directo a los ojos, distendiendo su boquita en una media sonrisa – tengo dos hijos, “carnal,” y necesito “harta feria” pa´ mantenerlos, pagar el hotel y un “chingo” de otras cosas.
-Pero estás re´ bien, ¿por qué no buscar un lugar mejor pagado?
.¿Dónde? ¿En Insurgentes? Ahí no dejan arrimarse, estamos muy devaluadas. Según el sitio es el billete.
Esta zona es de las más económicas; genitalmente hablando, un “palito” sabroso te sale en cien o ciento cincuenta, según te “vean la cara” o la “urgencia”.

A varias cuadras de aquí, sobre avenida Circunvalación, la “mercancía” tiende a la baja. Las damas cobran sesenta u ochenta “varitos”. Claro, ya no tienen la esbeltez ni la dureza que uno y ellas quisieran. Aquí las “lonjitas”, las várices, las arrugas y otros deterioros, asoman ofensivamente en estos baratos cuerpos.
-¿No te piensas jubilar?- Preguntamos a una cuarentona “sexo edecán” de sesenta pesos el “parche”.
-No, m´hijo, ¿quién se jubila ahorita? La crisis está “cabrona” y las necesidades son muchas...
Caminamos por esa avenida y abundan las de sesenta (pesos, no años). Nos encaminamos hacia el parquecito de Loreto, donde están las de tarifa mínima, que cualquier “desesperado” puede pagar. Estas damitas se alquilan por la mínima cantidad de treinta “varos”. Sí, leíste bien, treinta “pesillos”. Su precio va acorde con su edad, todas pasan de los cincuenta años, algunas van más allá de los sesenta o setenta. Sus rostros son más bien máscaras de plastas de colores. Cuando ríen, grandes y profundas grietas hacen de esas risas, dramáticas caretas de dolor, hambre y miseria.
-Todavía agarramos clientes, aunque te asombres- me comenta la anciana “talonera” a la que me he arrimado para sonsacarle algunas palabras.
-Claro. Nuestro clientes no son “chavos” ni de la realeza. Ríe con su cueva “chimuela” que exhala vahos “pulquíferos” y “teporochezcos”.
-Nuestro clientes son “ruquitos” como nosotras o borrachitos conocidos nuestros.
-¡Hasta que agarraste uno con zapatos! –se burla otra viejita, rengueando hacia nosotros.
-Sólo me está entrevistando, pendeja - le contesta la primera. Ambas ríen y se bromean.
Le agradezco la atención a mis preguntas, le doy un billete y me alejo...
-Oye, por este dinero te lo mamo, si quieres- me grita la entrevistada, yo sonriendo, le doy a entender que “no” con mi mano y sigo caminando para luego, sentir tristeza...